E-democracia: cómo se reinventa la democracia

La e-democracia como herramienta de introducción y concienciación compartida en el uso de las tecnologías, para aumentar el conocimiento y la educación de los ciudadanos en un mundo cada vez más concreto y virtual.

La democracia electrónica como herramienta de introducción y concienciación compartida en el uso de las tecnologías, para aumentar el conocimiento y la educación de los ciudadanos en un mundo cada vez más concreto, cada vez más virtual.

El poder del pueblo entre la democracia y la Constitución

Nació en la polis de Magna Grecia, para convertirse en lo que podemos definir como uno de los pilares de nuestra civilización.

Hablamos de la democracia directa: un modelo político camaleónico que, aunque demostró ser capaz de reinventarse y dejarse reinventar, parecía haber perdido valor en el mundo moderno.

Si no fuera porque, gracias a la evolución tecnológica y a la crisis pandémica, ha vuelto a ser fuente de interés en una versión naturalmente actualizada, en la forma y en el fondo, que responde al nombre de e-democracia.

Hasta la fecha, existen dos formas principales de democracia:

  • Democracia directa: el poder soberano es ejercido directamente por el pueblo sin ningún intermediario, como ocurría en la antigua Grecia.
  • Democracia indirecta/representativa: el poder soberano es ejercido por representantes elegidos por el pueblo.

Por supuesto, ambos tipos de democracia han sufrido modificaciones y adaptaciones a lo largo del tiempo. Un ejemplo de ello es la Constitución italiana, un sistema mixto que engloba tres institutos diferentes de democracia directa, a los que se hace referencia en los siguientes artículos:

  • Art. 50 – Derecho de petición: «Todos los ciudadanos pueden presentar peticiones a las Cámaras del Parlamento para solicitar medidas legislativas o exponer necesidades comunes«
  • Art. 71 apartado 2 – Leyes de iniciativa popular: «El pueblo ejercerá la iniciativa para las leyes mediante la propuesta, por al menos cincuenta mil electores, de un proyecto redactado en artículos«.
  • Art. 75 – Referéndum derogatorio, Art. 138 – Referéndum confirmatorio, Art. 132, 133 – Referéndum consultivo.

E-democracia: cuando la polis es Internet

Formada por el prefijo e- junto con el sufijo democracy, la palabra es uno de los últimos de una serie de neologismos que pertenecen a la gran familia de palabras electrónicas (mencionemos brevemente las más conocidas y utilizadas: e-mail, e-commerce, e-voting, e-book) que han contribuido a la creación de lo que algunos exponentes de nuestra lengua llaman e-talian.

Originado en Inglaterra a mediados de los años 90, el término e-democracia se acuñó para dar nombre a los primeros experimentos prácticos de democracia electrónica, indicando aquella forma de democracia directa en la que son las nuevas tecnologías de la comunicación (TIC) las que permiten a los ciudadanos participar en las actividades de las administraciones públicas y en sus procesos de toma de decisiones.

El uso innovador de las TIC, ya sea Internet o la telefonía móvil, permite así abrir nuevos espacios de diálogo entre los ciudadanos y la administración que complementan y refuerzan las formas tradicionales de participación.

La e-democracia en Italia

Con la excepción de algunos episodios individuales, en Italia la e-democracia se considera generalmente una herramienta para la gestión de comunidades democráticas, por ejemplo en la recogida de peticiones o propuestas.

En la democracia digital, el uso de herramientas digitales y tecnológicas es funcional al aumento de la participación política de los ciudadanos, a los que se acerca lo más posible a sus intereses y necesidades.

Este propósito también está fundamentado en nuestra Constitución, que en su Art. 118 – párrafo 4 establece el principio de subsidiariedad, según el cual las decisiones deben ser tomadas por el nivel más cercano a los directamente afectados.

La e-democracia como herramienta evolutiva

Como se ha anticipado, la e-democracia no se refiere únicamente al uso de las tecnologías de la información y la comunicación en los ámbitos de la democracia y los procesos democráticos, sino que también puede tener la función de mejorar la calidad de las políticas públicas, aumentar la confianza en las administraciones y contribuir al fortalecimiento de la democracia.

Ser ciudadano en la sociedad de la información significa poder acceder a servicios creados para satisfacer las necesidades reales de los usuarios, haciéndoles participar de un modo nuevo en la vida de las instituciones políticas, teniendo en cuenta las transformaciones que se están produciendo entre los actores públicos y privados.

Hablamos, por tanto, de dos modos de expresión dentro del concepto amplio de e-democracia:

  • Administración electrónica: utilización de las tecnologías en el sector público y posibilidad de ofrecer a los ciudadanos servicios públicos digitales.
  • E-gobernanza: creación de canales de comunicación capaces de conectar a actores específicos con el mundo político e institucional.

Pero veámoslos más de cerca

Los tres niveles de la democracia digital

I. Administración electrónica: la evolución digital de la administración pública

La administración electrónica, a menudo abreviada como e-gov, se refiere a un proyecto de innovación y simplificación de la administración pública que se originó en la década de 1990 y entró en vigor el 1 de enero de 2022.

El Decreto Ley nº 77/2021 (denominado decreto de simplificación bis), aprobado el 28 de julio de 2021, establece las medidas de gobernanza del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, con numerosas modificaciones del Código de Administración Digital.

En particular, el artículo 34, apartado 1-bis establece que a partir del primer día del nuevo año, el almacenamiento de documentos externalizado por las AP se llevará a cabo

  • Internamente, dentro de su propia estructura
  • Externamente, mediante delegación a entidades públicas o privadas con determinados requisitos de calidad, seguridad y organización.

Estos requisitos se recogen en las Directrices del artículo 71 del Código de Administración Digital y en un reglamento, ambos adoptados por la Agencia para Italia Digital (AgID).

II. Valores añadidos de la administración electrónica

Como se ha introducido anteriormente, la administración electrónica debe considerarse una herramienta evolutiva funcional para

  • Mejorar la eficiencia administrativa de las AP
  • Promover la interoperabilidad entre administraciones
  • Mejorar la transparencia de los procedimientos
  • Permitir el acceso a los servicios en línea de todas las administraciones y servicios públicos, las 24 horas del día
  • Reducir costes y tiempo para la comunidad
  • Garantizar la igualdad de trato a todos los ciudadanos

Sin duda, para acostumbrar a los ciudadanos al uso de los servicios electrónicos, es necesario que estos servicios no sean sólo una alternativa a los canales tradicionales, sino que sean realmente más ventajosos.

La ruptura de las barreras físicas en tiempos de encierro y en general durante los años Covid-19 es sólo uno de los objetivos promovidos por la e-democracia, que demostró ser capaz de fortalecer las formas clásicas de participación y ofrecer nuevos espacios de diálogo entre los ciudadanos y la administración, utilizando las tecnologías de la comunicación y la información (abreviadas como TIC) como herramienta para el desarrollo del buen gobierno en el propio país.

III. E-gobernanza: gobierno funcional

Utilizado a menudo y erróneamente como sinónimo de e-government, el gobierno electronico es la prestación de servicios gubernamentales que, a través de las tecnologías de la comunicación y la información, se ponen a disposición de los ciudadanos de forma cómoda, eficiente y transparente.

Hablamos, por tanto, de gobernanza electrónica cuando, a través de las TIC, un gobierno, un Estado, un país o una organización consiguen mejorar la oferta y la calidad de la información y los servicios prestados al público satisfaciendo concretamente sus necesidades.

Los modelos de iteración de la gobernanza electrónica se articulan en cuatro niveles denominados G2G, G2C, G2B, G2E y consisten en:

  • Gobierno a Gobierno: intercambio de información entre organismos o departamentos gubernamentales dentro de los límites de la Administración.
  • Gobierno a ciudadano: interacción entre el gobierno y los ciudadanos del país a través de una interfaz para acceder a información y servicios en cualquier momento y lugar
  • De la Administración a las empresas: difusión de información entre la Administración y las empresas.
  • Gobierno a empleados: interacción entre el gobierno y los empleados para aumentar la moral y la satisfacción de éstos.

También se habla de Open Source Governance cuando la política de transparencia en los ámbitos administrativo y financiero por parte de las instituciones permite, de nuevo a través de las TIC, la participación de todos los ciudadanos en la creación de leyes, de forma democráticamente abierta y transparente.

Se crea así la e-democracia.

Democracia electrónica: igualdad en la era digital

Tal y como se ha introducido, el término democracia electrónica hace referencia a la participación de los ciudadanos en las actividades de las administraciones públicas y en sus procesos de toma de decisiones mediante el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Es, por tanto, a través de la tecnología como la e-democracia consigue extenderse y romper barreras culturales y físicas, con el objetivo de difundir la educación e implicar a los individuos para que participen en la vida de la sociedad.

La democracia digital puede dividirse en dos tipos:

  • A corto plazo: introducir la tecnología en la vida cotidiana de los ciudadanos.
  • A largo plazo: aumentar el nivel de educación de los ciudadanos para que puedan desempeñar un papel activo en la sociedad.

Y precisamente en lo que se refiere a la introducción de la tecnología como forma de difusión y conocimiento, es importante detenerse en el hecho de que sólo en determinadas situaciones el uso de la tecnología digital apoya este desarrollo de la cultura.

De hecho, es necesario que el gobierno y las instituciones enseñen a la gente a leer críticamente la información de la red, separando la información verificada de las noticias falsas, para que ellos, ciudadanos, votantes y también usuarios, puedan utilizarla de forma funcional.

La e-democracia, por tanto, es una solución innovadora para acercar la política a las necesidades de la comunidad, haciendo a los ciudadanos más responsables y activos ante ella mediante el uso de la tecnología.

E-democracia: el ejemplo de los Presupuestos Participativos

Actualmente, la herramienta de e-democracia más conocida es el voto electrónico, un método electivo que puede adaptarse a las necesidades de cada institución y que, a través de plataformas informáticas, permite todo tipo de votaciones en línea.

El caso más impactante en el contexto actual es sin duda la experiencia de los Presupuestos Participativos, también conocidos como Bilancio Partecipato.

Pero, ¿en qué consiste?

Como su nombre indica, el Balance Participativo es un método que implica a todos los ciudadanos en la decisión sobre la distribución de los recursos y una herramienta práctica de democracia directa y participativa, indispensable para su aplicación porque permite acercar a los ciudadanos y a la gobernanza local.

Orígenes de los Presupuestos Participativos

Originada en 1989 en Porto Alegre, una ciudad de 1,4 millones de habitantes en el sur de Brasil, los Presupuestos Participativos pretendían permitir a toda la población mayor de 16 años desempeñar un papel codeliberativo en las decisiones relacionadas con el desarrollo de la ciudad.

Porto Alegre no se convirtió en pionera de los Presupuestos Participativos como forma pública de gestión del poder hasta 2001, tras el primer Foro Social Mundial celebrado en la ciudad brasileña.

A partir de ese momento, su caso cobró interés internacional, se tomó como ejemplo y se difundió por todo el mundo, naturalmente también en Italia.

Presupuestos Participativos en Italia

Los Presupuestos Participativos son, por tanto, la forma en que los ciudadanos deciden cómo se utilizará el presupuesto público, controlando de dónde viene el dinero y a dónde va.

En Italia hay más de 30 municipios, además de las 2 provincias de Reggio Calabria y Cagliari, que lo aplican regularmente y con buen éxito, pero nuestro país también ostenta el récord de la aplicación de un método de planificación participativa articulado entre los ciudadanos y los barrios, planificado en el municipio de Grottammare a partir de noviembre de 1994 para remediar la degradación y la crisis de la ciudad, así como la desconfianza de la población en las instituciones.

El experimento del municipio pretendía volver a situar al ciudadano con sus derechos en el centro de las políticas, haciendo que todos los habitantes sintieran que las decisiones sobre el medio ambiente, el mar, la tierra y los servicios públicos de la ciudad ya no tenían por qué estar reservadas a una pequeña élite.

Gracias a esta práctica innovadora, los ciudadanos de Grottammare se convirtieron en protagonistas de su propia ciudad y creadores de un futuro participativo y colectivo.

Presupuestos Participativos: ¿por qué funcionan?

Experimentados durante muchos años en cientos de municipios europeos, pequeños y grandes, los temas clave en relación con los Presupuestos Participativos son:

  • Equilibrio adecuado entre un proceso de votación ágil y una autenticación segura
  • Maximización de la participación con una campaña de comunicación online y offline
  • Gestión de la privacidad y comunicación para la cantidad de datos gestionados
  • Experiencia de usuario adaptada a las necesidades del cliente
  • Un modelo de presentación del proyecto atractivo
  • Cumplimiento de la normativa de seguridad digital

Además, no hay que olvidar que al implicar a los ciudadanos mediante formas de democracia directa, el valor añadido de este sistema facilita la confrontación con la ciudadanía reduciendo los conflictos y garantizando una mayor correspondencia entre las necesidades a satisfacer y los recursos disponibles.

Reconstruye una relación de confianza entre las instituciones y los ciudadanos, implicando a los individuos en la participación en la vida de la sociedad y renovando el verdadero sentido de la democracia.

Voto electrónico y e-participación en las democracias digitales

Precisamente por su capacidad de garantizar a todos los ciudadanos y miembros de una institución el derecho al voto, el voto electrónico es un instrumento de libertad que abre a todos la posibilidad de participar activamente en las opciones políticas, expresando su preferencia con la sencillez de unos pocos clics para una mayor implicación y un renovado empoderamiento.

El voto electrónico puede implementarse de diferentes maneras:

  • En línea
  • Colegio electoral presencial
  • Mixto
  • Consulta / Presupuesto participativo

El voto en línea sencillo, seguro y certificado

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