Cómo evoluciona y se amplía el derecho de voto (también gracias al voto electrónico y en línea) 

El voto electrónico y en línea facilita la participación electoral, incluidos los ciudadanos que se encuentran lejos de los colegios electorales. Sin embargo, es importante garantizar la seguridad e imparcialidad del sistema para promover una participación más amplia e inclusiva.

El derecho de voto es una cuestión importante en la historia de la democracia, y su evolución se ha visto influida por una serie de factores sociales, políticos y culturales. En Europa, el derecho de voto estaba reservado históricamente sólo a los varones blancos propietarios de tierras, pero en los dos últimos siglos se ha producido una ampliación gradual de la base electoral para incluir a todos los adultos.

La evolución del derecho de voto

En las décadas de 1920 y 1930, muchos países europeos ampliaron el derecho de voto a las mujeres, como el Reino Unido en 1918 y Francia en 1944. Sin embargo, en otros Estados europeos, las mujeres no obtuvieron el derecho al voto hasta después del final de la Segunda Guerra Mundial, como en Italia en 1946 y en Suiza en 1971.

En las décadas de 1960 y 1970, muchos países europeos ampliaron el derecho de voto a los jóvenes menores de 21 años, que hasta entonces habían estado excluidos del sufragio. En las décadas de 1990 y 2000, muchos países europeos ampliaron el derecho de voto a los residentes extranjeros no comunitarios en algunas elecciones locales.

En muchos países no europeos, el derecho de voto sólo se extendió tras el fin del imperialismo y el colonialismo. Por ejemplo, en Sudáfrica no se concedió el derecho de voto universal hasta 1994, tras el fin del apartheid. En muchas antiguas colonias francesas y británicas de África, el derecho de voto sólo se concedió tras la independencia.

Hoy en día, el derecho al voto se considera una parte fundamental de la democracia, y muchos países siguen ampliando la base electoral. En algunos países europeos, como Alemania, el derecho de voto se ha extendido a los jóvenes menores de 18 años. Otros países están estudiando la posibilidad de ampliar el derecho de voto a los residentes extranjeros no ciudadanos en las elecciones nacionales.

En general, la evolución del derecho de voto en los países europeos y no europeos se ha caracterizado por una progresiva ampliación de la base electoral a todos los adultos, independientemente de su sexo, raza o propiedad. Sin embargo, aún quedan muchos retos por superar para garantizar el pleno y completo ejercicio del derecho al voto por parte de todos los ciudadanos, como la lucha contra la desinformación, la corrupción y la discriminación.

El voto electrónico y en línea como medio para ampliar el derecho de voto

Muchos países también están trabajando para ampliar el derecho al voto más allá de las elecciones tradicionales, introduciendo el voto por Internet para facilitar el ejercicio de este derecho a las personas que viven lejos de los colegios electorales o que tienen dificultades para desplazarse a las urnas el día de las elecciones.

El voto electrónico y en línea puede contribuir a ampliar la participación en las elecciones más allá de los límites del voto presencial en los colegios electorales. Con el voto electrónico, los votantes pueden expresar cómodamente sus preferencias en línea a través de un sistema de votación digital seguro y verificable. Esto podría permitir votar a más personas, incluidos los votantes en el extranjero, las personas con movilidad reducida o con obligaciones asistenciales que les mantienen alejados de los colegios electorales durante largos periodos.

Sin embargo, para que el voto electrónico amplíe realmente la participación electoral, es necesario garantizar que el sistema sea seguro, transparente, justo e inclusivo. Es crucial que cada voto electrónico pueda ser verificado y rastreado hasta un único votante para evitar el fraude. Las soluciones de voto electrónico también deben ser fáciles de usar, accesibles a todos los votantes y no deben comprometer el secreto del voto.

Si se aplica correctamente, el voto electrónico puede ser una poderosa herramienta para acercar a los votantes a las instituciones democráticas y combatir el abstencionismo electoral. Al extender el derecho al voto a nuevos grupos de la sociedad, el voto electrónico puede reforzar la legitimidad de la representación política y la confianza de los ciudadanos en sus democracias. De este modo, las democracias pueden ser más inclusivas, participativas y resistentes a largo plazo.

En conclusión, el voto electrónico y en línea representa una oportunidad para insuflar nueva vida a las democracias representativas y ayudarlas a adaptarse a los cambios de la sociedad moderna. Con una implementación adecuada y segura, puede ayudar a involucrar a más personas en los procesos democráticos de toma de decisiones y hacer realidad uno de los principios fundamentales de la democracia: la participación justa y amplia.