Guía completa del voto electrónico

El voto electrónico es el futuro de las elecciones. En Italia se ha introducido el voto electrónico para las elecciones generales, pero la seguridad y la legalidad son cuestiones. Las empresas también están adoptando el voto electrónico para mejorar la eficacia y la participación. De hecho, la plataforma Eligo ofrece soluciones para la votación en línea, garantizando la seguridad y la privacidad.

Democracia en la era digital: el futuro de las elecciones pasa por el voto electrónico

Hace unos años salió a la luz un libro muy interesante sobre el futuro de la política, escrito por Jamie Susskind, un joven abogado con formación en investigación en Harvard. En el libro en cuestión, Future Politics, Susskind parece no tener dudas: el futuro de la política pasará por regular su relación con la tecnología.

Uno de los debates más importantes de los últimos años, también en Italia, se refiere precisamente a la introducción de la tecnología en las elecciones -políticas y privadas- a través del voto electrónico.

¿Cómo puede el voto electrónico representar una alternativa válida al voto en papel?

¿Cuáles son los beneficios que podrían derivarse, tanto en el ámbito político como para las entidades privadas, de su correcta aplicación?

Profundicemos juntos en ello.

¿Qué es el voto electrónico, qué tipos existen y en qué ámbitos se utiliza?

Por definición, el voto electrónico, también conocido como e-voting, es la votación electoral expresada a través de tecnologías electrónicas e informáticas.

Esta definición genérica se divide en n macrotipos de voto electrónico y en función de la tecnología utilizada:

  • i-voting, se refiere al uso de Internet para emitir y/o transmitir el voto;
  • máquina de votación electrónica de registro directo (DRE), el votante vota pulsando un botón o a través de una pantalla táctil que muestra la papeleta de votación;
  • pista de auditoría en papel verificada por el votante, el dispositivo imprime una papeleta para cada voto, lo que permite a los votantes verificar que su voto se ha emitido correctamente;
  • sistemas de votación por escáner óptico, que combinan el papel con dispositivos electrónicos y mantienen una papeleta tangible. (fuente: aceproject)

En el sector privado, el voto por Internet ya está aceptado y previsto en la normativa vigente; en Europa, por ejemplo, la CE ya se había pronunciado a favor del voto electrónico para las empresas privadas en 2007.

El debate actual sobre el voto electrónico afecta sobre todo a la disciplina política, donde los sistemas de votación electrónica que implican el uso de Internet y programas informáticos para almacenar datos y contabilizar las preferencias expresadas por los votantes luchan por imponerse, principalmente por razones de transparencia y seguridad.

En el ámbito político, el voto por Internet es una cuestión abierta desde hace muchos años y vuelve a la palestra en cada ronda electoral. Es de especial interés para todos los ciudadanos de fuera de la ciudad, que verían cómo la introducción del voto electrónico facilita en gran medida su participación activa en la vida democrática de su país.

Marco normativo y elecciones políticas: Italia pone en marcha el voto electrónico

Es noticia de principios de julio de 2021 que la Ministra del Interior, Luciana Lamorgese, y el Ministro de Innovación Tecnológica y Transición Digital, Vittorio Colao, hayan firmado el decreto que determina las modalidades de aplicación de la experimentación del voto electrónico, para la que se ha destinado un fondo de un millón de euros.

El voto electrónico tendrá su prueba oficial en las próximas elecciones políticas y europeas y para los referendos, y afectará precisamente a los 7,5 millones de electores italianos en el extranjero, incluidos 4,5 millones de electores italianos en el extranjero.

En realidad, esta primera experimentación del voto electrónico afectará a un público más amplio, permitiendo votar a distancia también a quienes -citando el decreto- «por motivos de trabajo, estudio o médicos se encuentren en un municipio de una región distinta a la del municipio en cuyas listas electorales estén inscritos«.

En Italia, pero también a nivel de la Unión Europea, no existe una norma técnica precisa que establezca los estándares a seguir para el diseño e implementación de un sistema de votación en línea. Sin duda, uno de los documentos de referencia es la Recomendación Rec (2017)5 adoptada por el Consejo Europeo. Sin embargo, es crucial señalar que este documento se refiere al voto por sufragio universal y que algunos conceptos y requisitos no son aplicables en el voto privado.

En el caso de entidades privadas, el sistema de votación debe ser coherente con los Estatutos o el Reglamento Electoral de la entidad, proporcionando un delicado equilibrio entre los requisitos tecnológicos de seguridad y los requisitos operativos de coste, fluidez de la votación y simplicidad de expresión. Son pertinentes las directrices de usabilidad definidas en las Voluntary Voting System Guidelines del Nation Institute for Standard Technology.

Seguridad y legalidad del voto electrónico

El voto electrónico es sin duda una herramienta que puede agilizar y abaratar las elecciones y, al mismo tiempo, motivar a los ciudadanos a una mayor participación en la vida democrática.

Sin embargo, en el pasado se han producido episodios que han arrojado dudas sobre la eficacia y la seguridad del sistema de voto electrónico: de hecho, Italia no es el primer país que pone en marcha un simulacro con este método de votación.

En Francia, por ejemplo, los ciudadanos residentes en el extranjero ya podían votar electrónicamente para las elecciones legislativas desde 2012, hasta 2017, cuando el Estado decidió suspender el voto electrónico por el peligro de ciberataques. Dado que no se puede garantizar el secreto y el aislamiento propios de una cabina de votación, el riesgo de este procedimiento es, de hecho, la ciberdelincuencia, como el posible robo de datos personales de los votantes o los intentos de alterar los resultados.

Antes de Francia, Noruega y Alemania también habían intentado introducir el voto electrónico, pero ambos países abandonaron entonces el proyecto por razones de seguridad y por el peligro de ciberataques.

Por tanto, es comprensible que algunos países se muestren escépticos a la hora de adoptar o no el sistema de voto electrónico. Para superar estas dudas, el Ministerio ha previsto una fase de simulación que no tendrá valor jurídico y servirá para garantizar el buen funcionamiento del sistema de voto electrónico.

Entremos en detalles.

Voto en línea: las fases de la experimentación

Antes de la experimentación propiamente dicha, el decreto de aplicación prevé una fase de simulación del voto electrónico «tal que reproduzca, aunque sea en pequeña medida, todas las fases y momentos de un acontecimiento electoral real», en la que participará una muestra significativa de electores.

Se trata de verificar el funcionamiento real de la plataforma de votación, que deberá garantizar altos niveles de seguridad para proteger los datos personales de los votantes y evitar cualquier manipulación informática de los resultados.

Si esta fase de simulación resulta satisfactoria, demostrando ser funcional y estar libre de criticidades, entraremos en la fase de pruebas propiamente dicha.

Cómo se desarrollará el voto electrónico

En la fase de experimentación, el voto electrónico representará la alternativa legal efectiva al voto tradicional y podrá expresarse a través de una aplicación web que «cumpla con los requisitos de usabilidad y accesibilidad exigidos por la ley».

Cada votante o elector -que previamente habrá elegido en una fecha determinada emitir su voto por Internet- podrá proceder al voto electrónico a través de su propio ordenador, tableta o smartphone, o a través de los puestos de trabajo electrónicos puestos a su disposición por las Oficinas Electorales.

Voto en línea: una tendencia también para las entidades privadas

La tendencia del voto en línea, sin embargo, no se limita al voto político, sino que concierne también – como se mencionaba al principio de este artículo – a un número creciente de entidades privadas, que han reconocido las grandes ventajas del voto electrónico, especialmente en términos de ahorro y participación.

En un mundo en el que casi todo es digital, ¿por qué el proceso de votación debe seguir siendo de papel y lápiz?

Tomemos el caso de una empresa: la adopción del voto electrónico no sólo da una fuerte señal de innovación a los empleados y las partes interesadas, sino que también permite a todos los empleados participar en la votación desde cualquier lugar o incluso en movimiento. La gestión centralizada de cada voto también garantiza un ahorro considerable tanto de tiempo como de dinero, lo que representa una gran ventaja especialmente para las empresas más grandes y estructuradas.

La inclusión de todos los miembros en el proceso de toma de decisiones es un elemento esencial también para organizaciones como asociaciones y cooperativas, que reconocen el voto electrónico como una forma de impulsar el compromiso y aumentar la participación electoral de forma sencilla, rápida y transparente.

Si, por un lado, el voto electrónico es una herramienta válida para optimizar el tiempo de gestión y ahorrar en costes electorales, por otro, el sistema de voto online debe garantizar la eficiencia, la privacidad, la seguridad y cumplir con la normativa vigente.

  • Una plataforma fácil de usar fomenta la participación. Uno de los requisitos fundamentales que debe caracterizar a la plataforma de voto electrónico es su plena capacidad de respuesta: cuanto más intuitivo y fácil de usar sea el sistema de votación en línea, más podrá aumentar la participación de los afiliados en las elecciones y asambleas.
  • Secreto del voto electrónico. Como dice el artículo 48 de la Constitución italiana, «el voto es personal e igual, libre y secreto», y lo mismo debe decirse del voto electrónico. El votante que decida expresar su preferencia a través del voto electrónico debe tener la certeza de que lo hace de forma secreta, en total anonimato.
  • Seguridad de la votación en línea. También es fundamental contar con una plataforma de voto online que garantice una monitorización constante de la seguridad y estabilidad del sistema, para garantizar la protección de los datos de los votantes y circunscribir posibles manipulaciones externas de los resultados.
  • Privacidad del voto online y cumplimiento del GDPR. Además de la seguridad informática garantizada por el sistema de voto electrónico, es fundamental asegurar una correcta gestión formal y operativa de los datos. Además de cumplir con todos los principios del GDPR sobre gestión de datos (más información sobre Privacidad), se deben designar responsables externos del tratamiento de datos. Además, los avisos de privacidad de primer y segundo nivel deben estar a disposición del interesado (votante) y debe especificarse claramente si los datos proporcionados por el votante sólo se utilizarán para el voto electrónico o para otros fines.

Qué puede hacer Eligo por la votación en línea

Eligo es la plataforma de votación en línea certificada y profesional, creada para mejorar y simplificar la vida electoral de cualquier organización, ya sea una empresa, una asociación o una cooperativa.

La versatilidad de la plataforma permite gestionar todos los tipos de votación electrónica -en línea, en el colegio electoral o híbrida– y ofrecer la mejor solución para todas las organizaciones, respondiendo a las necesidades específicas de todos los clientes (más información sobre Eligo – Votaciones).

La interfaz fácil de usar y sensible garantiza una alta participación en las elecciones, ya que cada votante puede expresar su preferencia cómodamente a través de PC, tableta o smartphone, y permite optimizar el tiempo de gestión y la votación.

Eligo también ofrece consultoría gratuita para la asistencia a la comisión electoral, dando a todos los clientes la oportunidad de solicitar el apoyo de especialistas que siempre han tratado con el voto por Internet de forma profesional.

Preservar el anonimato y garantizar la unicidad del voto electrónico es, como hemos visto en el apartado anterior, otra característica fundamental de las plataformas de voto online. Precisamente por ello, Eligo separa completamente la información votante-votado (Privacidad y Nube): el hecho de que un usuario haya votado se asocia a las credenciales introducidas, mientras que la expresión del voto se envía, anónima y encriptada, a la urna.

Además, la adopción de los más altos estándares de ciberseguridad (Legalidad) y encriptación certifica la seguridad del voto electrónico emitido (Seguridad).

Una garantía, la de Eligo, dada tanto por las características técnicas de la plataforma como por los procedimientos establecidos adoptados por nuestros especialistas.

Eligo ofrece en una sola plataforma el justo equilibrio entre sencillez, seguridad y validez legal, y permite elegir el proceso de identificación y votación que mejor se adapte a las necesidades específicas de cada entidad.